Desde pequeñita le ponía nombre a todo, mis muñecos, mi
guitarra, el coche de mi padre ¡Hasta mi sombra tenía uno! ;)
Creo que la energía que da un nombre acompaña a su
poseedor/a durante toda su existencia, esto no quiere decir que estemos
condenados por los restos de los restos a llevar con nostros esa energía, por supuesto que
no, todo en esta vida cambia y evoluciona y los nombres no son una excepción.
Bueno, dicho esto os contaré porque “Corazón de Piedra”
cuando pedí el feedback a mis amigos/as y me hizo mucha gracia porque la mayoría se extrañó:
- ¿Corazón de piedra? …pero ¿No suena un poco frío?
- Es duro, no se si es apropiado para tu blog.
- ...uissss no me gusta nada, da mal rollo.
- ¿y si le pones Corazón de Cristal? Mejor ¿No?
Hubo un montón de comentarios en contra de mi idea original pero en
ningún momento vacilé, anda que no soy cabezona yo...
Como la mayoría de las cosas que me suceden en esta vida
este nombre me llegó de sopetón y tuve la completa certeza de que en él se resumía
todo el maremagmun de ideas, impresiones, experiencias, emociones y aprendizaje
que he tenido la suerte de experimentar desde que me adentré en este
maravilloso mundo de los cristales…sería Corazón de Piedra o no sería.
Tenemos el concepto equivocado de que las piedras/cristales
son seres inertes, que no sienten ni padecen pero os puedo asegurar que es todo
lo contrario, y no solo eso, si no que nos conectan con nuestras emociones y
sentimientos de una manera profunda y
directa sin interferencia alguna de la
mente, de esta manera son capaces de abrir nuestro corazón desde la más completa
pureza de una manera amorosa, sin juicios y mostrarnos aquello que necesitamos. A veces nos puede parecer que no es así, que no hemos conseguido encontrar lo
que andábamos buscando en nuestro trabajo con uno o varios determinados
cristales… es en este punto donde debemos pararnos y darnos cuenta de que comienza nuestra primera lección: afortunadamente lo que necesitamos no siempre es lo que
estamos buscando ;) y de ahí lo que nos queda es confiar el la sabiduría de nuestros aliados cristalinos y prepararnos para emprender un maravilloso viaje de crecimiento interior ¡Me encanta!
El cristal conecta con nuestra energía, se amolda a ella y
de una manera sutil se coloca, digamos un poquito por encima de nuestra vibración…es
como si nos tomase amorosamente de la mano para hacernos avanzar y descubrir (falta algo)
¡Es un trabajo tan bonito! Nunca nos van a llevar más allá de donde no estemos
preparadas/os, tal vez en algún momento si que nos pueda parecer que no lo estamos, que esto o aquello es demasiado fuerte, pero eso, queridas/os no es otra cosa que los miedos de la mente que saltan raudos y veloces dispuestos a sabotearnos, pero a este tema en concreto ya le dedicaremos una entrada muuucho más amplia.
Lo cierto es que yo no puedo dejar de asombrarme día tras día
con cada nueva experiencia y agradezco con cada una de mis células la suerte de
que hayan llegado a mi vida.
No quiero cerrar esta primera entrada si antes agradecer vuestra
visita e interés.
Este será un sitio para los amantes de los cristales, para
esas almas inquietas que se sienten atraídas por la energía mágica y sanadora
de las piedras.
Aquí os contaré mis experiencias, mis trabajos con los
maravillosos seres cristalinos que han ido apareciendo en mi vida y sobre todo me gustaría
que se convierta en un espacio abierto para el debate, para que quienes formemos parte de
Corazón de Piedra podamos compartir, experimentar y aprender juntos ^^
Dulce encuentro, dulce despedida y ¡Dulce encuentro otra
vez!

